jueves, 30 de agosto de 2012

Métodos

Metodología de investigación

La presente investigación posee un carácter no experimental, dado que no se controlarán variables ni condiciones de medición y está constituida desde un aspecto exclusivamente cuantitativo explicativo. De esta manera, el diseño de investigación del presente estudio se plantea como una metodología cuantitativa explicativa no experimental. De acuerdo a la metodología socio-técnica, la pregunta que guiará el estudio estará enfocada a contestar el cómo el precio se hace precio. Es decir, cuales son los dispositivos y factores que determinan el precio final de una tierra agrícola.  Nuestra hipótesis, como señalamos en el punto anterior,  irá asociada a una fuerte intervención Estatal en la conformación final de los precios. 

Operacionalización de las variables
  
  • Variable Dependiente
 Precio final de la tierra agrícola. 

  • Variables Explicativas (o “Independientes”)
Por confirmar según variables relevantes de la encuesta CASEN. 


Método de recolección de datos

Datos secundarios a partir de base de datos de la Oficina de estudios y políticas agrarias (ODEPA). Esta base de datos está conformada por los registros semanales de los avisos de propiedades agrícolas en venta publicados en la Revista del Campo de los días lunes y los Avisos Clasificados de El Mercurio de los días domingo, desde el año 1999 hasta el 2009.

La metodología de captura y depuración de los datos fue establecida por un estudio que ODEPA contrató, a principios del año 2009, con el Departamento de Economía Agraria (DEA), a través de la Fundación Agro UC de la Facultad de Agronomía e Ingeniería Forestal (FAIF) de la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC), titulado "Valor de la tierra agrícola y sus factores determinantes".

También se utlizará la base de datos de la CASEN 2009. Es decir, la base de datos de ODEPA se fundirá con la base de datos CASEN. Esto a fin de distinguir los factores determinantes en la determinación de precios en la tierra según posibles factores preguntados en la encuesta CASEN 2009. 


Plan de Análisis de la Información

De acuerdo a los objetivos planteados por la investigación, la técnica de investigación consistirá en un análisis estadístico, por medio del software SPSS. Al manejar variables Independientes y dependientes, la investigación será de carácter asociativa y tomará como base la información producida por las bases de datos mencionadas. 
Más específicamente se aplicará en un primero momento el análisis de varianza univariante (para el caso de predecir con varias variables no cuantitativas una cuantitativa).
El análisis de varianza, nos servirá para identificar si los cambios en las variables independientes tienen efectos significativos en la variable dependiente (precio de la tierra), de la misma manera, interesa ver por medio de esta técnica las interacciones entre las variables independientes y su grado de asociación con la dependiente. Esto para determinar si efectivamente las variables independientes, definidas como "factores determinantes del precio de la tierra agrícola", se relacionan con el precio agrícola final de cada comuna. 
A la luz de los resultados que se obtendrá en los análisis, se evaluará el comportamiento de las diferentes variables escogidas y la capacidad explicativa de cada una de ellas.
Se utilizará como criterio de significación p<0,05.





lunes, 27 de agosto de 2012

Conceptos e Hipótesis


    El mercado de la tierra como producto político






Para adentrarnos a hablar del mercado de la tierra agrícola en Chile tomaremos como premisa teórica el que los mercados son una creación de la política. Esto quiere decir que su “arquitectura”, como señala Fligstein (1996), es siempre el producto de intervenciones políticas. En el caso del mercado de la tierra agrícola, este vínculo de dependencia entre política pública y mercado, entre coordinación estatal y coordinación producida por la competencia, no es tan evidente como en otros mercados, sin embargo, como muestra ampliamente la literatura revisada en el punto anterior, son múltiples los factores que inciden en los precios de los bienes y no ha habido un acuerdo aún respecto a cuales son los más decisivos, lo que muestra que se trata de un mercado que dista mucho de ser una competencia perfecta autorregulada. De ahí que, a partir de los  estudios de la Cepal (2003) sobre el mercado de la tierra en Chile, retomaremos la tesis central acerca de  la imposibilidad de hacer un análisis coherente del funcionamiento de los mercados rurales empleando hipótesis neoclásicas convencionales. El entorno económico rural se caracteriza por la imperfección de los mercados, la asimetría de la información y la incertidumbre. Además, la tierra, como bien que se puede transar, tiene características particulares que la distinguen de un bien económico común. La tierra, tiene un valor cultural que impacta directamente en la dinámica del mercado, pues está inserto en una historia local, en espacio de conflictos. Esto impone barreras a la expansión de la oferta (principalmente en la venta de terrenos) por parte de aquellos que son dueños de este activo.
En ese sentido, consideraremos que son las decisiones y las luchas políticas las que han construido y siguen construyendo este este mercado. Esto un sin duda supone un quiebre con teoría neoclásica
Desde la sociología, ya varios autores contemporáneos han cuestionado la teoría neoclásica de funcionamiento de los mercados. White (1981), sugirió que  los mercados no se definen por grupos de compradores, así como tampoco están los productores obsesionados con especulaciones en torno a la demanda, sino que lo que hacen las firmas en un mercado es observar a la competencia, noción contraria  a la asunción neoclásica del anonimato de los actores. Granovvetter (2003) fue más lejos y extendió el argumento al señalar que todas las formas de interacción económica estaban centradas en relaciones sociales. Lo que él llamó el arraigo de los mercados.
Fligstein (1996), por su parte, buscará argumentar y demostrar como las interacciones entre la empresa y el Estado ha producido culturas únicas de producción industrial en varios países y sin converger en una única forma. La pluralidad  que se han encontrado en las estructuras de los mercados a lo largo de los países observados, se contradice con la teoría Neoclásica que los mercados van naturalmente eligiendo las formas más eficientes, por lo tanto tienden a converger finalmente en una única forma.
Otra diferencia desde esta perspectiva con el planteamiento de Harrison White dirá relación con un rechazo a la idea de que los mercados se auto reproducen y autorregulan.  La propuesta de  que los mercados son estructuras sociales en las cuales los productores reproducen un conjunto de acciones, no satisface a la teoría que ve a los mercados como productos políticos, en ese sentido, dirá Fligstein (1996), que los procesos de estabilización de los mercados son en sí mismos un proceso político,  los Estados deben crear un conjunto de reglas a fin de estabilizar los mercados para las grandes industrias. Tener leyes estables es a menudo más importante que el contenido de esas reglas. Sin embargo, esas reglas sin duda que representan los intereses de los grupos dominantes, los actores estatales no intentarán transformar esas reglas a menos que los grupos dominantes estén en crisis.
Desde Fligstein, la metáfora del "el mercado como política" tiene dos aspectos: En primer lugar el autor ve la formación de mercados como una construcción Estatal. Los Estados modernos crean las condiciones institucionales para que los mercados se estabilicen.
En segundo lugar, el autor ve  que hay una la lucha por el poder dentro de la firma y la lucha por el poder entre las firmas para controlar el mercado. Son proyectos de control relacionados.
Bourdieu (2001) también rescatará esa idea de los mercados como luchas políticas, y relacionándolo con el segundo aspecto mencionado por Fligstein, sitúa dentro de los intercambios con el exterior del campo al Estado como el más importante. En ese sentido se rescatará la idea de Bourdieu de que la competencia entre empresas a menudo asume la forma de poder sobre el poder del Estado, sobre el poder de reglamentación y los derechos de propiedad. Será muchas veces una lucha por las ventajas que puede implicar la intervención Estatal. Las firmas ocupan su capital social para cambiar las reglas del juego a su favor
En Bourdieu (2001)  hay un especial énfasis en las empresas dominantes. Estas deben esforzarse por mejorar  su posición global en el campo, pero sobre todo deben asegurarse de mantener la posición conquistada. 
La paradoja vendrá de que a las elites les interesa excluir al Estado de la propiedad de los bienes, pero buscan incluirlo en cuanto a la defensa de los derechos de propiedad, en torno a la estabilidad de un mercado.  Los Estados controlan la competencia y la cooperación entre firmas.
Finalmente es importante rescatar de este autor la idea de cómo los políticos trabajan en los mercados a lo largo de varias etapas de desarrollo de estos. Estas etapas de desarrollo serán la formación, la estabilidad y la transformación.  Planteamos que el proceso actual del mercado de la tierra se podría corresponder con un período de estabilización, y ese período de  estabilización de los mercados es en sí mismo  un proceso político.
 La hipótesis de nuestro estudio será que las empresas y los productores en este mercado no actúan de forma libre en busca de la eficiencia, sino que actúan de acuerdo a instituciones socialmente construidas y orientadas desde el Estado. En ese sentido nos adentraremos e investigar qué factores son los determinantes del valor del recurso y niveles de precios observados, y cómo ellos son orientados desde una construcción normativa estatal.
Una segunda hipótesis será que en la  última década existe una expansión de ciertos  factores que aumentan  el valor de la tierra. Muchos de ellos  no ligados directamente a la producción agrícola, como las dinámicas de crecimiento y redistribución poblacional, y la urbanización y aglomeración. Estas dinámicas se observan no solo en torno a las  principales urbes, sino también en comunas rurales con ciudades intermedias.
Todo esto además en un contexto donde los antiguos referentes  se han perdido, y queda hoy en día una población rural que se debate entre nuevas formas de acción colectiva o una adaptación forzosa hacia las lógicas de este nuevo mercado que impone nuevas pauta hacia la distribución de tierras.

Referencias

Ossandón, J. (2012). ‘¿Cómo se hace un mercado? Agregue: formaciones sociales, conflictos políticos y economistas’, en Ariztía, T. (ed.) Produciendo lo Social, Ediciones UDP. 

Bourdieu, P. (2001). Las Estructuras Sociales de la Economía. Manantial. Capítulo II. Principios de una Antropología Económica.

Fligstein, N. 1996 'Markets as politics: a political-cultural approach to market institutions', American Sociological Review 61(4): 656-674.

White, H. 1981 ‘Where do markets come from?’, American Journal of Sociology 87(3): 517-547.

Mitchell, T. (2005). ‘The work of economics: how a discipline makes its world’, European Journal of Sociology, 46 (2).



viernes, 17 de agosto de 2012

Presentación del mercado a investigar



Presentación del mercado a investigar:

Un punto de partida para estudiar el mercado de tierras agrícolas en Chile es entender  que se trata de un mercado relativamente nuevo. A diferencia de las décadas anteriores cuando las principales reformas fueron inducidas desde el Estado, el cuál  era el principal instrumento de política para abordar la distribución en la propiedad de la tierra en sectores rurales, el nuevo modelo de desarrollo enfatiza en el mercado como principal fuerza o factor de distribuir recursos tanto de la  tierra como del capital de trabajo en el sector rural. Lo anterior gracias a un nuevo marco normativo que fue capaz de proveer y de seguir proveyendo, desde el Estado, estabilidad y organización a este mercado.
Para caracterizar al mercado de la tierras agrícolas en Chile, nos basaremos principalmente en los informes analizados por el RIMISP (2009, 2010)  y en  los últimos dos censos agropecuarios.
En términos generales, según datos del VII Censo Agropecuario y Forestal de 2007, mostrados en la Tabla 1,  vemos que la superficie de explotaciones silvoagropecuarias alcanzaría las 36,4 millones de hectáreas (RIMISP, 2009), un 48% de la superficie nacional. De ellas, un 81,7% (29,8 millones de ha) corresponde a explotaciones agrícolas y el resto a forestales.
Tabla 1
Fuente: RIMISP 2009

Respecto a los propietarios de estas tierras, los productores individuales están aún en posesión del 38% de la superficie y constituyen el 90% de las explotaciones agropecuarias.
Sin embargo, como vemos en la tabla 2,  en el período inter-censal, las explotaciones en manos de productores individuales decrecieron un 11% en número y un 14% en superficie. Por otro lado,   las sociedades anónimas y de responsabilidad limitada han visto crecer su participación en la propiedad de la tierra agrícola, aumentando en cerca de un 50% tanto el número como la superficie de explotaciones respecto de 1997.
Tabla 2



Fuente: RIMISP 2009


Tanto los Censos como los informes del RIMISP  muestran,  a grandes rasgos, que ha habido  un fortalecimiento de los derechos de propiedad, una progresiva tendencia hacia la producción de cultivos de mayor rentabilidad y una mayor disponibilidad de riego.
A continuación vemos una tabla comparativa de la evolución en la tenencia de la tierra entre los dos censos pasados, lo que corrobora la idea de una mayor formalización jurídica en la propiedad de la tierra.

TABLA 3. Evolución propiedad de la tierra según tipo de tenencia, 1997 – 2007
(millones de hectáreas)


Fuente: Censos Agropecuarios 1997 y 2007.

El precio de la tierra
La tierra es un bien que tiene ciertas características. Entre ellas, se debe considerar que es un bien primario que se utiliza como factor de producción. Por tanto, su valor dependerá del potencial beneficio que de ella pueda sacarse.  Pero eso es sólo una dimensión de este bien, ya que la tierra es al mismo tiempo un bien cultural que tiene impacto en el mercado.
Respecto a los factores determinantes del precio de la tierra, el estudio más reciente al respecto es el de  Bravo-Ureta y Fuentes (2003), quienes  dirán  que la presencia de infraestructura, la calidad del suelo y el porcentaje de suelo con riego tienen un impacto positivo y significativo en el valor de la tierra. Los autores además dirán  que el tamaño y la distancia del predio a la ciudad o carretera más cercana presentan un efecto negativo sobre el precio de la tierra. El estudio de Morandé y Soto (1992) enfatizará en  la presencia de frutales y viñas como impacto positivo sobre el valor de la tierra. Schönhaut (1999) confirma los resultados obtenidos por Morandé y Soto (1992), pero profundiza más en los factores que tendrán impactos negativos en el precio, sobre todo en cuanto a las aptitudes productivas de la tierra. Los principales resultados de los estudios nacionales sobre los determinantes del precio de la tierra se presentan en forma resumida en la Tabla 5.

Tabla 5: Principales resultados de los estudios nacionales respecto a los factores determinantes del precio.


Fuente: Odepa 2010



En síntesis, podemos conlcuir de esta breve revisión bibliográfica que  los precios de una unidad de superficie de tierra difieren de acuerdo a diversos factores, muchos de los cuales cambian en el tiempo modificando el valor de la tierra a través de los años, como también cambian las expectativas de los agentes económicos, y las expectativas de los productores. Pero sin duda que uno de los factores externos más determinantes, y poco estudiados es la incidencia del Estado en la regulación o desregulación de los precios. En este Blog iremos adentrándonos poco a poco a estudiar como este mercado se ha ido construyendo, sobre todo, a partir de un proceso propio de las luchas políticas, y menos desde la competencia perfecta. Y es que, como señala Bengoa (2006), la historia de los sectores  rurales latinoamericanos es en buena medida sino totalmente, la historia de la lucha por la tierra.


Referencias

Tejo, P. (2003). «Obstáculos en la activación de los mercados de tierras en la región». Libro «Mercados de tierras agrícolas en América Latina y el Caribe», cap. XIV: 433-447.

Silva Ramírez, Marcelo (2010), “La tierra agrícola en Chile: valor y expectativas para un mercado en desarrollo”, Publicación de la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias – Odepa, Ministerio de Agricultura

Félix Modrego , Esteban Jara, Julio Berdegué , Ximena Celis (2009),  El mercado de la tierra agrícola en Chile y sus implicancias para la innovación agroalimentaria, Documento de trabajo RIMISP.